martes, abril 01, 2008

Hubo una vez un pájaro...

Picuca era un canario marrón con algunas plumas amarillas. En los tiempos que vivió, yo ocupaba una cama en mi hogar de Quilmes, con vista al patio. Picuca dormía en una jaula horrible, como todas las jaulas, aunque en realidad dudo que durmiera.
Como todas las mañanas de mis 8 años, me levantaba y antes de desayunar siquiera, iba al patio a ver qué tal mi mascota anti caricias había pasado la noche, le daba alpiste, le sacaba la mierda recalcitrada de debajo de las patas y volvía a la cocina a comer Lincoln mojadas de a 3 en el café con leche.
Una mañana vi desde mi ventana como mi hermanito de 3 años le daba de comer a mi mascota. Se lo veía muy interesado en este proceso, miraba a Picuca como esperando que el pobre bicho le picoteara la garzopa. Recuerdo que bajé las escaleras, fui al jardín y ya desde lejos podía ver la goma de borrar que mi hermano le había depositado dentro de la jaula, ya estaba incompleta porque el pájaro vicioso no paraba de hincarle el pico una y otra vez.
La verdad es que no me animé a meter la mano en la jaula y, debo confesar que la imagen del ave comiendo una goma de esas azules y rojas era bastante impactante. Estaba como hambriento, desesperado, se inflaba y movía las patas como zapateando en pegamento…
Había mojado medio paquete de Lincoln cuando mi hermano gritó. La verdad es que se reía fuertemente, pero eso no viene al caso. No vale la pena revivir batallas del pasado. Dejé mi café con leche, salí y la imagen que la jaula otorgaba era nefasta: Picuca estaba patas para arriba, se había caído del palito que siempre lo sostenía, tieso, con la panza explotada y el piquito abierto. Picuca estaba muerto.
La tristeza me recorrió entera. No había podido siquiera despedirme del pobre emplumado, no le había cambiado el alpiste ni le había quitado la goma. Yo había fomentado su muerte, la había avalado, era una asesina, una cómplice siniestra.
Estaba llorando bajo la jaula desconsoladamente cuando mi mamá entró en escena. No quería resignarme a perder a mi mascota, menos por culpa del pelotudo de mi hermano a quien odiaba más que a los noticieros en ese momento. Fue en ese preciso instante cuando mi madre dijo la frase que revivió a mi corazón:

- No llores hija. Vamos a poner a Picuca en este pañuelo blanco para que se lo lleven los ángeles cuando vayas al colegio. Entonces va a ser como tu ángel de la guarda.

Era feliz finalmente. Le entregué a Picuca a mi mami, me calcé la mochila y corrí al micro que me recogía puntualmente. La anécdota de la muerte no era pesada ya, sino que lo inolvidable era que ahora ¡yo tenía un canario devenido en ángel! Nadie nunca había tenido algo similar. Yo estaba marcando una tendencia.
Volví a casa y me dediqué a limpiar la jaula vacía. Era un hecho el paso de los ángeles porque la goma, o lo poco que quedaba de ella, había desaparecido junto con Picuca. La propuesta de mamá había sido un éxito. Puse el alpiste en una bolsa, fui hacia el tacho de basura, lo abrí y ahí, encima de toda la mierda, Picuca había sido tirado con total desprecio, con total impunidad, sobre dos servilletas de papel sucias y la goma de borrar.
Ese día descubrí que los ángeles no hacen retiros a domicilio.

23 comentarios:

Chulian dijo...

Qué desilusión, pobre criatura. Me conmoviste más de la vez que casi te afanan, o cuando no tenias guita para el taxi.

Pobre criatura, insisto. Qué hijo de puta tu hermano, y tu vieja tendría que haber tenido más carpa para deshacerse del alado.
En casa una vez mi perra mató al hamster de mi vecinito, y nunca se lo dijimos, que se yo. No daba hacerlo llorar al pendejo (Igual se lo tenía merecido).

Monsieur Côtelette dijo...

Clap Clap clap clap.

El mejor post en mucho tiempo.

Blancanieves dijo...

ai me muero de amor y ternuraaaaa. te imagine, a vos de pekeña, con esa cola de caballo larguisima y nuestro tan amado jumper de la escuela. una grosa lili con esas palabras magicas. lastima q le falto el detalle... pero bueno, si queres te regalo un pajaro nuevo. no me acordaba q tenias uno de chica, no me lo habias mostrado ¬¬
en fin, te kiero
beso

Fernando dijo...

Pobre Mel, la falta de tacto de tu vieja fue importante. Le dijiste que lo habías encontrado, o lo dejaste pasar nomás?

Salu2!

Adrián Bona dijo...

la eterna batalla entre hermanos que devino en muerte, no en la muerte de uno de ellos, pero en muerte...

Dami...el mas bombero dijo...

triste...

Yasmin dijo...

Me dio mucha tristeza.

Nunca es tarde para vengarte, y la venganza es un plato que sabe mejor frio.
Pensalo (?)

Anónimo dijo...

JULI:

muy bueno mel,yo te conozco
y se q exageras todo,
pero senti pena por picucua y odio por franco!

pero tb descubri q tuviste sentimientos por un animalito...


muaa!

Leo2377 dijo...

Noto que tus últimos posts son como una sesión de análisis, en donde tratás de liberarte de los fantasmas de la niñez.
Pobre Picuca...
Yo tengo enterrados a dos perros, una tortuga y varios canarios en el fondo de casa.
Estará permitido eso?

èl dijo...

Hay ciertos temas que no necesitan malas palabras otros si, es gracioso cuanto mas guarro mas, pero acá no era necesario

Home Broker dijo...

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Anónimo dijo...

Buenísimo Meli!!!!!!!!!
Hace algunos años (no muchos) cuando me mudé a Boedo, en esa casa había un hamster de Barbarita que por la noche andaba 25000000 Km en la puta ruedita que le ponen.
No sabés como me rompía las pelotas!!!!!
Todas las noches le tapábamos la jaula para ver si se dormía el muy joputa......Pero Nada. Caminaba y caminaba hacia ningún lado.Yo me levantaba medio en bolas y le metía un lapiz entre las rejas para que parara.
Una de esas noches el lapicito generó una ojotomía (o sea le saqué un ojo a la bestia).
Realmente me sentí mal. A los 2 días desapareció (creo que mi suegra lo soltó).
Eso sí a partir de ese momento dormía como un angelito!!!!!!!!

Te quiero mucho
Tu tío Pepe

el_iluso_careta dijo...

ME ENCANTÓ NENA...ESTÁS ENTRE MIS BLOGS COPADOS SABELO...

Ari dijo...

Buenísimo post, me encantó... y me puso triste, a mi me gustan mucho los bichos.

la kolorada siniestra dijo...

No se si reirme o llorar, que despiadados somos los padres a veces.

Los isleros dijo...

La unica mascota que tuve de pequenio fue una tortuga que de alguna manera, son inmortales... no se que se siente la perdida, pero si yo fuera tu madre, haria lo mismo... bicho de mierda...

Santi dijo...

hay sentimientos ahí!!!

tods perdimos algun animalito querido alguna vez


saldos

Andy dijo...

Pobre Picuca! y terrible tu desilusión siendo una "niña inocente"...Muy bueno el post!!!

La verdad que me "llegó" esta historia porque a todos alguna vez nos pasó algo parecido... y mi vieja también me mintió sobre el destino de algunos de mis animalitos y le salió bien porque nunca me entere de nada...eso también es triste: en este momento me pregunto: ¿Será verdad que mi perro (transitorio) "Tanque" vive en un campo libre y feliz? ¿Qué el conejo se fue a vivir con su familia de conejos?...no quiero pensar más!!! jaja.
Me gustó mucho tu blog!!!
Besos!

Dami...el mas bombero dijo...

que buen nombre...Picuca, tenes esas cosas de familia que no se exoplicar...jaja..picuca

Cristal dijo...

mágica la historia.
Esas cosas que quedan grabadas en la mente. Y apuesto a que seguro pensaste que la goma no iba a hacerle bien al canario, pero no sabés por qué igual la dejaste. Y yo, una vez presenté a una amigo con una amiga, y claro, ya sabía que no era para bien, pero igual lo hice.
Y después, dos años de turbulento noviazgo entre los dos, cambio sideral en mi amiga, que ya no es mi amiga.
Que triste.

brindo por picuca y por el destino que nos ata con cuerdas invisibles.

pato dijo...

la intención de Lili fue la mejor

ya lo comprenderás cuando a tus hijos se les muera la mascota
por eso no me gusta tener
las primeras desilusiones pequeña Mel de 8 años!

nos vemos el sabado en tu casa, pancha!!

contestame los mensajes querida

Nacho =( dijo...

muy buena historia...
muy mal tu vieja..
esas cosas no pueden ser descubiertas x los niños...
e incluso, si uno las recuerda de grande o se entera, la desilusión es bastante fuerte.
a mi me pasó con un gato q, creí, había hecho abandono de hogar, pero en realidad habia sido muerto x mis perras.
como 12 años despues mi vieja lo contó y me sentí muuuuy mal


besos

Anónimo dijo...

Que triste el momento de ver a Picucua( que nombre raro!!) ahi en el Tacho de Basura. Creo que de chico no creemos en Angeles, en Los Reyes o en Papa Noel, pero es una Linda y Facil Fantasia pasar momentos tristes sin tanto dolor o ponerle un poco de emosion al hecho de recibir regalos.
Esa es la magia de ser chico........y lo confirmo por que yo no quiero crecer !!
Sigo con mis alagos,sos una genia escribiendo, me atrapana tus post!!!