jueves, julio 01, 2010

Bienvenidas, cortinas

Pasé 4 meses pensando que alguien podía estar masturbándose mientras yo me paseaba por mi living en pijama o haciéndome una tortilla de verdura. No tener cortinas en el ventanal que oficia de pared de mi living era un tema absolutamente evitable, ya que las mismas, color verde, regaladas por mi propia madre, descansaban dentro de un ropero, esperando que me animara a usar una aguejereadora prestada y las instalara.


Llegó el día. Abrí la caja de herramientas facilitada por un caballero amable, saqué la agujereadora, tomé la mecha más pequeña y fui a la ferretería. “Dame 3 tornillos que entren cuando yo haga este agujerito”, dije. El señor se rió. Al explicarle que debía agujerear la pared, colgar dos barrales y sus cortinas, me dijo: “Esa mecha es muy pequeña, llevate una de 6”. Lo primero que pensé fue cómo identificar a “la de 6” dentro de la caja de cuarenta y dos mil mechitas. Me dijo también que llevara 3 “tarugos”. Me salió una carcajada, nunca había visto un tarugo y tenía nombre chistoso. Nadie pareció entender mi gracia. Me dijo que todo eso salía 35 centavos. Yo había llevado 50 pesos para pagar. Entonces le pedí un destornillador, ya acumulo 3 en casa por motivos similares…

Volví al departamento con mi bolsita y, por alguna razón, comencé a atornillar los tornillos en los tarugos, hasta que un rapto de lucidez me arrebató una neurona activa y me dije: “¿Para qué, Mel?”. Los desatornillé y decidí hacer algo más útil, como poner la mecha en la agujereadora. Tardé unos 12 minutos en darme cuenta que debía ponerla dentro del piquito y luego hacer girar una rosquita para que quede ajustada. Lo hice y la enchufé. La levanté con las dos manos y me subí a la silla para hacer el primer agujero. Me sentía como una versión pobre de una Barbie guerrillera. Apreté el gatillo de esa máquina del infierno, apoyé la mecha en la pared, el humo comenzó a salir, el ruido era cada vez más intenso y no pude evitar gritar. Taquicardia. Nervios. Tengo que poder.

Volví a tomar la agujereadora. Me caía sudor por el cuello, por la espalda, sentía el bóxer pijama empapado. Nuevamente apoyé la máquina en la pared y decidí usar mi grito para aplacar el sonido perforador. Grité y grité, hasta el punto del vómito… y perforé por primera vez. De pronto me sentí capaz de matar un Bambi sin un ápice de culpa. Como una Laura Novoa con flequillo, pateé la silla y volví a perforar. Me faltaba el “Nene Carrizo” para terminar mejor la noche, nada más. Mi cara estaba cubierta de polvo de pared y mi ropa tenía trocitos de cemento, pero no me importaba. Al hacer el tercer agujero, todo mi interior se encontró revitalizado.

Tomé entonces los barrales, les puse las arandelas, les colgué las cortinas verdes y los ubiqué sobre el ventanal. Apreté la agujereadora varias veces más, ya sin gritar, confieso. Sentir que una puede penetrar una pared con tan solo la fuerza del dedo índice no tiene comparación.

Lo lamento por mi verdulero, por mis vecinos, por todos los que disfrutaron de mi 90 de busto con espalda chiquita mientras me secaba el cuerpo en el medio del living. Lo lamento en el alma. Prometo no presentar objeción si alguno me toca el timbre para recordar viejos tiempos. Mejor un polvo vivo que una masturbación anónima. Bienvenidas cortinas verdes. Siéntanse cómodas en su casa.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Impresionante Mel!! impresionante!!
Abrazo
Diego Jara

Anónimo dijo...

Pero hubo momentos en los que reí a carcajadas, eh?
Digo, por si no entendiste el "impresionante"

Anónimo dijo...

justo que me estaba por comprar un lote enfrente mel... que lastima.

Juli dijo...

ya no vamos a ver al vecino en el techo de su casa.....mirando y pensanod por momentos: es el vecino? o es un chorro??
Salute x las cortinas!

El Salmón dijo...

Enhorabuena por tu desvirgación paredil... Yo soy un desastre en esas cosas, creo que si algun día tengo que hacer algun agujero lo mandaré hacer... o que alguna barbi guerrillera versión española me ayude...

Besos Sansotta!!

CapItanPorretI dijo...

Bueno!
Ahora tu intimidad esta resguardada!.. Igual las ultimas 3 oraciones del ultimo parrafo donde decis "prometo no presentar..." son jodidas.. Mira si te viene algun loquito en serio, toca timbre y remitiendose a lo que escribis en el blog.... jajaja

Beso.

Die.

Fede dijo...

jajajajaja muuy bueno! hace tiempo que no disfrutaba tus textos!

Increibles:

"versión pobre de una Barbie guerrillera"
y el último párrafo!

Un beso grande.