miércoles, agosto 15, 2007

Perdí la fe

La tarde laboral estaba por acabarse. La temperatura tibia hacía que mis cantos se sintieran libres de fruncimiento, aunque un tanto chivados. El reloj parecía estar atado a los pechos carnosos de Flor de la V, estático, inamovible en las 16 y 24.
Muchas acciones comenzaron de pronto a tener lugar a mis espaldas, pero no me percaté hasta el momento en que unos carteles plásticos fueron colgados a medio metro de mi codo, lo cual causaba una sombra en mi monitor que me irritaba un pezón, lo frotaba y lo paspaba. Me di vuelta entonces para ver el motivo de tremendo quilombo y ahí, en ese preciso instante, supe que nunca debería haber girado mi nariz:

- Ponete esta remera, dale mamita, rápido.
- ……….. Qué?
- Dale dale dale dale dale dale
- Bancá que no me peiné el flequillo, no me depilé el bigote, tengo olor y me voy en… minutos
- Te vas cuando terminamos
- … (laconchadelatíadeRuckauf)

Me puse la remera que, como siempre suele suceder cuando alguien te hace usar algo y no sos modelo, ni trola de paraguas en carreras, la remera me quedaba de camisón, pero no un camisón buena onda, sino una especie de bata gorda que cuadradizaba mi cintura, le daba forma de pera madura a mi culo y hacía mis piernas cortas, grasosas y más peludas.
Me ordenaron que me sentara, con mi remera puesta, y simulara tomar donaciones para una importante campaña de recaudación de dinero: Un sol para los chicos, de UNICEF.
Me senté, me puse los auriculares, abrí Internet y escuché una voz. Una voz que había teñido mis tardes de café con Lincoln en Quilmes, un sonido que recuerdo en cassete, en CD, en mi vida, en mi micro del colegio. Me recuerdo cantando como ella, simulando ser ella, una negrita, morocha, petacona, culona, pero bondadosa, amiga de Mariano Martínez, ex de Nicolás cabré y actual de Gastón Pauls, pese a su incipiente pelada que copará pronto toda su superficie bochal. Estoy hablando, ni más ni menos, que de Agustina Cherri.
Contuve el gargajo y tragué el vómito con alfajor que me causaba la situación, le puse las tetas al show y esperé más órdenes. Será que por no haber comido mucho estaba con cara de tortilla de Constitución o será que efectivamente, se me notaba el bigote, vaya uno a saber por qué, pero Agustina se me paró al lado. No tenía olor, lo cual me sorprendió. Me la imaginaba con fragancia a pino o a cachufla con crestita, en fin.
Ella empezó a hablar, a repetir la misma frase y me dijo que hacía calor, lo cual efectivamente era cierto. Muy observadora. Su discurso incluía números y cifras recaudadas en la campaña en vivo que no salían de lo normal salvo por el hecho de que esto se estaba grabando dos semanas antes del show en el Luna Park, lo cual significa, a mi corto, pobre, precario entender, que la recaudación de UNICEF, el único ente al cual le tenía confianza porque está Ginóbili, también está comido por las águilas come bolas de muerto que impregna el sistema argentino.
Las 5 de la tarde llegaron prontamente. Agustina seguía repitiendo recaudaciones, cada vez más altas al tiempo que aumentaban las tomas. Ella transpiraba y los chicos le sacaban fotos, esperando que pelara escote en algún momento y los deslumbrara con pezones negros y abundantes, pero no. Nada nunca pasó. A las 5 y un minuto, me saqué la remera, se la pasé a otro voluntario y marché rumbo a mi casa. Ya no creo en UNICEF, pero si repitieran Chiquititas I, sería su fan nuevamente sin dudarlo.
Que viva la pepa.

10 comentarios:

Martín dijo...

Indignante, además ni que Agustina Cherry fuera qué...yo el otro día vi a Celeste Cid y ya con eso estoy contento...jeje

beso nena

Santi dijo...

TRE MEN DO...


salud niña

y pasate...

tracy_ar dijo...

me encanta agus , como vos decis es super bondadosa , y suertuda

Chulian dijo...

JAAAAAAAAAAAAAAAAA

siempre tuve la idea de que agustina "tomatito" cherry era roñosa. No se por qué pero la imaginaba con... después te cuento mejor x el gtalk.
Y eso seguro SEGURO se degeneró cuando la posta la tomó el payaso asesino ese de piñon fijo. Shows a beneficio eran los de antes, los de Julián Weich.


Sera hastaluegueto. Besos

Leo2377 dijo...

No me interesan las tetas de la Cherri.
Además no puedo respetar a alguien que se apellida igual que un paquete de Halls.
Por ende, no respeto a Unicef.
Pero sí a Manu, es un capo.

Fin de mi comentario limado.
Besos!
Ahora sí, fin.

La Tigresa Márquez dijo...

Yo conocí a Agustina Cherri cuando fui a grabar un capítulo de Cabecita, allá por el 2000... bueno en realidad la vi en el teatro en un show de Flavia Palmiero en 1992 y después cuando estuvo con el elenco de Chiquititas firmando autógrafos en el Paseo Alcorta, en 1997, pero fue allá en Martinez, cuando fui a grabar, que la vi más de cerca. Decime si no es un tapón (por lo bajita, digo). Aunque es muy agradable.

Besos

Anónimo dijo...
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Sole dijo...

Trabajo para UNICEF hace 11 años. Más alla de quien sea la persona que hace campaña para dicha institución, considero aberrante de tu parte, que critiques a los actores que colaboraron. Lamentable tu critica subjetiva, despectiva, y discriminativa hacia Agustina.
Noto en vos una cierta envidida..será quizá que te gusta Gaston...o quizá te gusta Agustina??.
Pensá, nena!!!. Lo importante no es quien hace la campaña, sino...que se haceeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!

porteña dijo...

Bueno, arrancamos la mañana a pleno.
Me encanta que trabajes en UNICEF, aplaudo de pie y te chupo el pupo.
Me cabe Gastón.
Agustina es mi ídola.
Que digan que algo es en vivo cuando en realidad es una truchada, me da asco.

cebolla dijo...

Una campaña trucha, como todas las campañas. Da pena que se haga. A mí me daría asco laburar para los caretas de UNICEF. ¡Cuánto caretaje!