viernes, abril 13, 2007

Cuidado: Inflamable

Ya sea en Martínez, en Munro, Caballito o la bella Capital Federal, cuando una persona se acerca a su ambiente laboral en el que tendrá que pasar las 6 o 9 horas siguientes de su vida, sin opción de escapar salvo que el vomito le chorree por la raja de la cachufla o tenga los ojos pegados de la conjuntivitis que le contagió el chino de en frente, lo único que esta persona quiere y necesita para declarar su felicidad o resignación es tomar un puto café.
Cuando la máquina de café no tiene su preciado polvo mágico adentro o, uno no tiene monedas para comprarlo, todo se vuelve negro y tedioso. Si por el contrario, el cafecito está en todo su esplendor, se vive su calor en la boca y su sabor en la lengua con una peculiar felicidad que dura lo que dure el vasito sin enfriarse.
Clave es el momento en que la mezcla del demonio que forma al capuchino o al cortado o al peligroso mocachino llega al estómago. Varios pequeños estruendos se producen creando contracciones como si uno hubiera comido una bocanada de grasa de paloma con mayonesa y acto seguido a los 3 minutos de reloj…. Ganas de cagar.
No estoy hablando de ganas de cagar como las que uno tiene después de darse una comilona de tarta de verdura, sino de las ganas después de un Mc Donald`s o después de una paella bien cargada de caracolitos y conchas de mar saladas y jugosas. En ese momento en que uno corre al baño rezàndole a los 4 Fantásticos y a Vìctor Sueiro que ningún jefe esté meando o ninguna persona esté en el pasillo cerca de la puerta o peinándose frente al espejo sin un carajo que hacer porque uno lo único que desea con toda su alma (no “fuerza” porque en este caso sería delicado), es llegar, bajarse la bombacha más rápido que para coger en un ascensor y arrojar pedos suculentos y estruendosos cargados de cafecito recién procesado.
Días atrás descubrí que la puerta de baño de la empresa donde soy una empleada estable desde hace más de un mes, es demasiado delgada y nunca llega a cerrarse. Lástima darme cuenta ahora después de haber pasado 25 días cagando con público. Ahora siento que todo quien me mira sabe si tuve diarrea esta mañana o no.
La diarrea es un tema complicado. El café suele provocar en muchos mortales una descarga líquida cada 2 horas que complica el hecho de la hidratación porque nunca se llega a comer todo lo que con ímpetu y dedicación se caga y más complica aún el estar sentado las horas restantes o el viaje en el 60 parado de cantos abiertos.
Pienso, pienso y lo único que quisiera es un silenciador de ojete, algo como un embudo que absorba el sonido y lo transforme en canto de gaviotas. Eso quisiera, y un pez que flote en el inodoro y coma lo que uno caga al instante en caso del mal funcionamiento de la conchuda cadena. Luego de esto, la evolución de la Argentina sería cuestión de meses.
Buen fin de semana.

18 comentarios:

cebolla dijo...

Los compartimentos de baño deberían traer aislación acústica como lana de vidrio, espuma de poliuretano o simplemente cajas de huevo. Así los demás no escucharían cuando un sorete te está violando impunemente.

dami...su bombero de confianza dijo...

una de las pocas cosas buenas de trabajar en un ambiente plagado de huevos, como lo es un cuartel de bomberos, es que no tenes que preocuparte de: ruidos, olores y calzones agujereados.
Creo que tenes dos opciones:hacerte bombero (poco probable) o COMPRATE UN CAFE COMO LA GENTE RATA!!!buenos aires esta plagado de lugares con unas maquinas a vapor y filtro, etc,etc. que hace que todo lo que te pasa no suceda mas...igual te adoro, me cago de risa y me mata encotrarte por cualquier lado.

io dijo...

Esos son los momentos en los que uno desea estar irremediablemente muerto.
Igual se me ocurre una situacion peor: primer cena en casa de tu novia, legumbres y espinaca de comida, vino de bebida.
Obvio, pasados 20 minutos, y sumandole a los nervios del encuentro tu deidificadora ( q palabra) comida, tu estomago decide, que inoportuno, que es momento de cagar.
Preguntas por el baño, solo para descubrir que comparte una delgada pared con el comedor; la puerta cierra mal, y se acabo el papel.
Te estas cagando pero que mucho mucho.
Que haces?

Yo me arriesgo, y de ultima corto con la mina en cuestion; vale mas un calzoncillo y la dignidad que una cama estable.

Santi dijo...

Se, no hay nada peor que estar en ese estado y saber que la gente que esta alrededor se va a dar cuenta del hecho.

Saludos, nos estamos hablando.

Nuevo post:
"Humano"
http://tatycharly.blogspot.com/

pasate...

la paraguaya dijo...

como hace la gente que nunca caga en otro lugar que no sea su propia casa??

Pablo dijo...

Estimada:
Una preguntita, ¿usted, como anda de nalgas?, poruqe si la respuesta es bien...como contraparte, yo puedo responderle con mi piropo favorito: con ese culito te invito a cagar a casa, y así solucionamos el tema escatológico en el ámbito laboral.

Leo2377 dijo...

Podría decir mil cosas al respecto, pero voy a destacar dos:
1. Es muy feo que te escuchen pedorreando en el baño del trabajo, cosa que en la intimidad de nuestro hogar no nos preocupa.
2. Es todavía más feo sentir que el agua del inodoro salpica, mas que nada porque ahí seguramente hay restos de otra gente, cosa que en la intimidad de nuestro hogar no nos preocupa (como mucho hay restos de gente conocida...)

Chelo dijo...

Cagar en los telos es muy muy feo en el caso de q vayas con alguien q te incomoda q te escuche haciendolo,es realmente lo más incomodo y puede influir en tu performance sexual,sin dudas.

Anónimo dijo...

coincido totalmente con chelo... es lo peor.. y ni hablar si vas a alguno de esos modernosos que encima de tener una delgada pared que lo separe, tienen agujeros vidriados del tamaño de uno mismo...
es el peor momento...

Ella dijo...

Yo pasé por todo eso que contás hasta que me digné por llevar a mi Instituto el café en saquitos. Al principio no me producían ganas de cagar ni me agarraban esos retortijones en medio de las clases, pero no me sabía a café en absoluto. Es como esos guisos de arroces que vienen preparados en sobres o en latas, si no fuera porque ves la imágen del guiso en la etiqueta, no te hacés la idea de que estás comiendo en realidad un preparado de arroz con morrones. Bueno con el café en saquitos me pasaba lo mismo, pero me acostumbré al igual que con los arroces esos. Supongo que si en un tiempo más adelante tendremos que consumir comida en píldoras tampoco tendré problema alguno.

Esta noche me disfrazo de Jem!, eso sí, va a ser una Jem a la que le agarró el corralito, media crota nomás.

En este momento tragaría de una tres litros de café-laxante con la esperanza de que a lo mejor me hace cagar plata.

Saludos!

"harto de todo" dijo...

me mintieron(y van)la prensa dijo¡melisa agoniza! y finalmente ¡melisa muere!me"comi"otro invento
del "gran periodismo argento",yo esperaba detalles de tu "muerte"¿te penetro el oso hormiguero?y me imagine a jose de zer(en tu agonia)preguntando¿que sentis?.pero ¡mierda!estas viva imitando al"dios"maradona quien pese a "CAHE"sobrevive.no confiare¡ de hecho no confio en truchas noticias(yo)muy "empedado para escribir"me voy a dormir antes de "desmayarme en un puto teclado"marcelo.(con un poco de "paz"hoy mis amigas amantes"no me cagaron)a dormir.sabado 14 5y 35 am.....................

ChuLian! dijo...

Delicada como canapé de polenta la flaca!

"harto de todo" dijo...

recuperado del pedo(hoy pude leer)
"un silenciador de ojete"¡sublime!
pd:yo soy de los que no cagan en otro baño,es mas cuando cambio de depto,tardo 3 o 4 dias,tras lo cual irremediablemente me quemo el orto con un bidet"desconocido",mi culo ha llegado a tomar un rojo intenso cual una especie de mico que vi en el zoo.4y40 am(mucho relojito pero salgo fuera de hora)

Mica dijo...

Hola!

Caí en tu blog y me gustó

Volviendo al tema de la defecación con público lindante, la verdad es que yo cago en cualquier lado. No se si esta bien o es poco femenino (es probable la 2da opcion). Realmente cuando quiero ir al baño no me importa nada. Todo lo que entra tiene que salir.

gen71 dijo...

Tal cual. El café de máquina produce ese efecto en todos los mortales. En la empresa en donde trabajo luego de la mediamañana los baños se ocupan repentinamente, y luego de cada sesión soretera, entrar en el siniestro habitáculo puede ser una misión extramadamente peligrosa.
Uno puede encontrar desde un olor denso y dulzón de caca con capuchino, hasta toparse con muestras explícitas de la violencia fecal de algunos individuos que se nota, que a duras penas pudieron bajarse los lienzos sin cagárselos. Aparecen entonces caprichosos salpicrés o frenadas de popó en los lugares menos esperados.
Con mis compañeras de oficina llevo un registro fotográfico de estas obras de arte de mierda que algún día haré público en mi blog.
Coincido en que las soluciones a estos problemas intestinos nos engrandecerían como país.
Besos y gases!

r.- el corre ambulancias dijo...

gracias a dios, en la oficina somos dos, y dos hombres, asi que es un tema que preocupa

Pituten dijo...

jajajaja, me encantan tus detalles descriptivos, tan reales y cagándote literalmente en ser delicada, genial !


saludos, entraré seguido


Pit

"harto de todo" dijo...

mika:ponte de acerdo contigo,has pasado del"asco"a la admiracion en
¡una semana!.linda tu foto.marcelo.
pd:todo lo que entra tiene que salir",ojala pronto"te salga"una idea.........